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lunes, 13 de abril de 2009

El mosquito no vino solo

Transcribimos un fragmento de un artículo de “El argentino”

Detrás del boom sojero...la miseria del dengue

Foto: Veinttitrés

Por Deborah Maniowicz


Hasta hace un mes, Charata brillaba como un diamante y se regocijaba con los beneficios de haber apostado al boom sojero en el momento justo. Gracias al oro verde, de 2004 a esta parte la ciudad abandonó su histórico monocultivo de algodón para sembrar soja. El progreso no tardó en hacerse ver: la ciudad se colmó de hoteles, canchas de golf, boliches, tiendas de electrodomésticos, locales de costosas maquinarias agropecuarias, un casino y hasta alguno que otro cabaret. Las casas de material precario dejaron lugar a lujosas mansiones, incluso en las zonas céntricas.


Pero no todo lo que brilla es oro. Pese al esplendor que impresiona a los visitantes, los habitantes de esta ciudad, Charata, a 300 kilómetros de Resistencia, no cuentan con agua potable, gas natural ni cloacas. Todas esas características, sumadas al rápido proceso de expansión desordenada, transformaron a la localidad chaqueña en el paraíso del mosquito Aedes Aegypti, transmisor del dengue.


Todos los días, los vecinos de Charata recorren las calles esquivando camionetas 4x4 y empresarios chacareros para llegar a un aljibe y buscar agua. En ese lugar se cría y reproduce el mosquito que luego saldrá a la caza. Y mal no le va. Durante el último mes, más de 1.200 personas visitaron de forma semanal la guardia del hospital Enrique V. de Llamas, el único de Charata, con los signos típicos de la enfermedad: fiebre, dolores de cabeza, musculares y erupción en todo el cuerpo.
Según el intendente Miguel Ángel Tejedor, el número de casos podría superar los once mil. En cambio, al cierre de esta edición –martes 7 de abril–, el gobierno de Chaco afirma que en toda la provincia hay 3.500 pacientes afectados, de los cuales el 42 por ciento proviene de Charata.


Con respecto al número de muertes, la cifra también hace agua: se estima que hasta el momento hay entre 4 y 7 víctimas fatales, pero nadie se anima a dar una información oficial. Veintitrés llamó a Sandra Mendoza, ministra de Salud de la provincia, para preguntarle sobre la cifra real y conocer el motivo por el cual en los últimos años no se implementaron políticas concretas para mejorar la calidad sanitaria de sus ciudadanos. Pero la respuesta de la ministra fue: “Sólo (el gobernador Jorge) Capitanich puede hablar”. Sin embargo ninguno de los asesores del gobernador respondió la pregunta, con un argumento igualmente ridículo (que el pedido debía hacerse vía e-mail, pero iba a tardar algunos días en ser contestado).


Puja de cifras aparte, lo cierto es que todos reconocen la necesidad de desarrollar políticas de salud concretas que ayuden a erradicar la enfermedad de una vez por todas.


Mientras los políticos locales miran para un costado, los vecinos de Charata viven una realidad indignante. La clase rica suele juntarse a almorzar en el lujoso Hotel Catange para luego jugar un partido de golf. Cerca de allí, medio centenar de familias en la extrema pobreza viven en un basural, muelen vidrios para vender y se alimentan de las sobras que encuentran. “A diecisiete cuadras del hospital se encuentra un gran basural al que asisten cientos de chicos para poder subsistir. Allí se mezclan moscas, roedores y humanos, futuros potenciales a padecer el dengue de manera letal: si bien cualquiera es susceptible de contagiarse, en las personas mal alimentadas la enfermedad puede tener un desarrollo distinto”, explicó el director del hospital, Rubén Hemadi.


“Más de la mitad de la población vive en la pobreza, y cerca del 17 por ciento se encuentra en la indigencia –dijo Rolando Núñez, titular de la organización humanitaria Centro Nelson Mandela–. La persona más rica de Charata gana 32 veces más que el más pobre, mientras que, a nivel nacional, el índice de desigualdad desciende a 28 veces.”  (…)

 

De yapa resulta que se confirmó esto:

Confirman toxicidad del químico usado en la soja

El fertilizante utilizado en las plantaciones de soja es altamente dañino para la salud. El fertilizante utilizado en las plantaciones de soja es altamente dañino para la salud.

Una investigación del Laboratorio de Embriología Molecular del Conicet-UBA, perteneciente a la Facultad de Medicina, acaba de confirmar que el glifosato, el químico fundamental utilizado en la industria sojera, es altamente tóxico y provoca efectos devastadores en embriones.
Según un matutino, es la primera vez que una investigación científica de laboratorio corrobora lo que las comunidades indígenas y los movimientos campesinos denuncian desde hace una década.
El estudio, realizado con dosis hasta 1500 veces inferiores a las utilizadas en las fumigaciones sojeras, comprobó trastornos intestinales y cardíacos, malformaciones y alteraciones neuronales.
Concentraciones ínfimas de glifosato, respecto de las usadas en agricultura, son capaces de producir efectos negativos en la morfología del embrión, sugiriendo la posibilidad de que se estén interfiriendo mecanismos normales del desarrollo embrionario”, subraya el trabajo, que también hace hincapié en la urgente necesidad de limitar el uso del agrotóxico e investigar sus consecuencias en el largo plazo.
El herbicida más utilizado a base de glifosato se comercializa bajo el nombre de Roundup, de la compañía Monsanto, líder mundial de los agronegocios.

 

Nos preguntamos porque estas noticias no son tapa ni de Clarín ni de son nota de TN

quetepasachico

viernes, 26 de diciembre de 2008

Mascaritas antes de carnaval

Con la cara pintada

Por Rubén Dri *

 
“Las medidas que anunciamos nunca les alcanzan”, exclamó Chepi, refiriéndose a la Mesa de Enlace, como si ésa fuese una novedad recién descubierta, cuando en realidad ésa es la historia desde que comenzó el lockout patronal. A cada concesión del Gobierno siempre hubo un nuevo avance patronal.

El nudo de la cuestión es que nunca el problema fue el de las retenciones en sí y menos todavía el de su segmentación, como cierto diputado “progresista” parece haber creído. De hecho, las concesiones hechas por el Gobierno durante el conflicto se asemejaban mucho a la susodicha segmentación. Todo fue rechazado de plano por la Mesa de Enlace, apoyada por el coro opositor formado por una verdadera arca de Noé.

Por suerte, el jefe de los Panzers del desabastecimiento, Eduardo Buzzi, dijo con claridad a quien quisiera escucharlo de qué se trataba y de qué se trata actualmente el denominado “conflicto del campo”, es decir, de “desgastar al Gobierno”, para lo cual se había “pintado la cara”. Eso recibe diferentes nombres, como “clima destituyente” o “golpe suave”. Claro está que, con el desgaste del Gobierno, el camino queda abierto para la desaparición de todas las retenciones, como sueña la inefable Carrió.

Las medidas que tomó el Gobierno no necesariamente son las mejores, pero no se puede dudar de que las bajas en las retenciones de trigo, maíz, frutas y verduras son medidas que favorecen la producción de elementos que son absolutamente necesarios para el consumo de la población. Se puede discutir sobre el alcance de esas medidas, pero lo que no se puede hacer es rechazarlas de plano como lo hace la denominada Mesa de Enlace.

Esta mesa hace algo más que rechazar las medidas. Directamente, afirma que “en lugar de estimularlo, desincentivan al productor, harto ya de ofensas y mentiras”. La mesa lucha para que se rebajen las retenciones, pero cuando éstas se rebajan, afirma que “desincentivan” al productor, agregando lo de “ofensas y mentiras” que no se especifican.

En la rebaja de retenciones no está contemplada la soja. Esta es, tal vez, la mejor medida que ha tomado el Gobierno, porque la sojización del campo es una de las peores pestes que azotan al país, y bajar las retenciones a ese producto es lo mismo que impulsarlo. El Gobierno, pese a sus errores anteriores al respecto, no puede impulsar la sojización que ya nos ha hecho tanto mal.

Las tropas de Alfredo De Angeli, las mismas que pintaron de negro el busto de Evita, recomenzaron con los cortes de ruta, la gimnasia que más les gusta. En De Angeli aparece con claridad una de las contradicciones de que está lleno el lockout patronal. Efectivamente, por una parte lidera la Asamblea de Gualeguaychú que se opone a la contaminación de la pastera Botnia, pero, por otra, contamina los campos de la zona con la soja. La muerte de los pájaros en esa zona no se debe a Botnia, sino a la soja.

La UCR, el PRO y la Coalición Cívica, heterogéneo agrupamiento de derecha, en sus incursiones de apoyo a las corporaciones agrarias, esperando de ello una buena acumulación de votos, han recurrido a la psicología para explicar las medidas que toma el Gobierno. “Son insuficientes y realizadas desde el rencor”, es su dictamen psico-político.

Lo que a esta altura del conflicto debe estar claro es que para las corporaciones agrarias, que se autodenominan “campo”, no hay solución por más medidas que se tomen a su favor, porque lo que se busca es el sometimiento no sólo del Gobierno, sino del Estado, Buzzi dixit.

* Profesor consulto de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA).

  


jueves, 16 de octubre de 2008

"La vergüenza de haber sido"

por Norberto Colominas

La explicación de por qué la Mesa de Enlace todavía no explotó por el aire, después de cuatro meses de intenso conflicto,es que por lo menos una de sus cuatro organizaciones ya no es lo que era. El tango lo dice así: "la vergüenza de habersido... y el dolor de ya no ser".

Es evidente que no cambió la Sociedad Rural, puesto que sigue siendo representativa de los grandes propietarios. En lasdos últimas décadas pasó de ser el club de los ganaderos más fuertes del país (eso que mostraba todos los años laexposición de Palermo) a la poderosa sociedad anónima de negocios agrícolas, ganaderos y financieros que es hoy. Peroen este conflicto no ha tenido que mojarse mucho la espalda porque la Federación Agraria ha puesto los peones necesarios para asediar a la dama.

¿Acaso cambió Confederaciones Rurales? Claro que no, ya que reúne, igual que en el pasado, a un grupo de entidades regionales representativas de propiedades que, a 15 mil dólares la hectárea, hoy tienen un precio aproximado de 10 millones de dólares cada una. Al igual que la SRA, son ex ganaderos actualizados por la siembra directa, la biotecnología y los fierros de última generación. Las semillas transgénicas son hoy el centro de sus negocios. Dada su estrecha vinculación con los intereses de la soja, su participación en el conflicto por las retenciones fue intensa y los llevó a las rutas desde el primer día.

La tercera entidad, Coninagro, representa a las mismas cooperativas que en los 90 sufrieron los durísimos ataques del 1 a 1 y sobrevivieron gracias a un generalizado endeudamiento que recién lograron superar en el quinquenio 2003-2007.

No obstante la bonanza de los últimos años, el Banco Nación --que los salvó de la ruina a pesar de ser un despreciable banco estatal-- todavía tiene en cartera 14 millones de hectáreas como garantía real de créditos hipotecarios. Hoy los cooperativistas son menos y las cooperativas más pequeñas que hace quince años. No obstante también aportaron su presencia en las rutas.

Lo anterior lleva como un embudo a la única conclusión posible: la que cambió fue la Federación Agraria, y eso explica por qué la Mesa de Enlace continúa siendo un espacio coherente en lo gremial y consistente en lo político. La FAA ya no mantiene con las otras tres entidades las diferencias que hacían imposible semejante club. Y eso se explica porque sus asociados ya no son lo que eran ni representan lo que alguna vez representaron. Los sectores progresistas que apoyaron a los pequeños chacareros deberían preguntarse con honestidad si no han cometido un serio error.

Si los abuelos de los actuales integrantes de la FAA eran arrendatarios que se deslomaban de sol a sol sobre los surcos, hoy miles de sus nietos les alquilan las tierras a los pooles de siembra y viven de renta en los pueblos. Por ese sencillo expediente se pueden obtener de 6 mil a 30 mil pesos mensuales, según la extensión de la propiedad, y sin riesgo alguno. Para advertir lo impropio de la expresión "pequeños chacareros" basta comparar esas cifras con los 1.500 pesos mensuales que gana, en promedio, un obrero o un empleado. Eso por no hablar de la virulencia de la protesta ni de sus métodos ilegales. Aún bajo la forma de lock-out, el conflicto con las entidades agrarias ha sido la huelga más salvaje y prolongada (ambas cosas) que ha visto la sociedad argentina, tanto que promete seguir siéndolo aún después que una ley consagre las retenciones móviles.

Un dato clave vale más que mil palabras. Si con el actual esquema de retenciones móviles plantar soja hubiera dejado de ser gran negocio ¿cómo se explica que "pensar en 900.000 hectáreas más de soja es un cálculo probable, con unos 17,6 millones de hectáreas sembradas", como informó Rodolfo Rossi, presidente de la Asociación de la Cadena de la Soja Argentina (Acsoja). Eso significa que las exportaciones de soja representarán unos 27 mil millones de dólares, con una recaudación para el Estado por retenciones de casi 10 mil millones de dólares. Y una tajada de 17 mil millones de dólares para los productores. A vos no te va tan mal, gordito.

Aunque sembrar y exportar soja siga siendo un gran negocio, varios dirigentes agrarios ya adelantaron que no acatarán una ley que desconozca sus pretensiones. Uno de ellos ha ido más lejos y ha declarado que, aún convertidas en ley las retenciones móviles mantendrán su ilegitimidad de origen (¿?). O sea, si es una resolución del Ejecutivo, no la acatamos, y si es una ley, tampoco la acatamos. ¿Por qué? Porque somos la democracia, la patria, el campo.

Y porque somos todo eso tenemos el derecho de reapropiarnos del poder político. Aunque tenemos un problema: ¿cómo hacerlo? Desde 1983 ya no hay lugar para golpes de estado, y el fraude patriótico fue desterrado en 1912 (curiosamente el mismo año del Grito de Alcorta) por la Ley Sáenz Peña. Entonces, el único medio posible es una revolución patronal, ya que no obrera. ¿Dónde? En las rutas y en las ciudades; en los bares y en los medios, aquí y allá, dónde se pueda y donde no. Ha nacido un nuevo sujeto histórico: el chacarero revolucionario. León Trotzky se moriría de nuevo.

Tanto la Sociedad Rural (Argentina), como Confederaciones Rurales (Argentinas) como la Federación Agraria (Argentina) pertenecen a este país, pero eso no significa que sean los dueños de este país, aunque a veces lo parezca.


Gracias Gladys

Sembrando Muerte

El glifosato
Es un veneno altamente tóxico para animales y humanos las pruebas toxicológicas revelaron
• lesiones en las glándulas salivales
• inflamación gástrica
• daños genéticos
• trastornos reproductivos
• carcinogénesis
• aumento de tumores hepáticos
• cancér de tiroide
• daños en las células humanas

SINTOMAS DE ENVENENAMIENTO
• Irritaciones dérmicas y oculares
• náuseas y mareos
• edema pulmonar
• descenso de la presión sanguinea
• reacciones alérgicas
• dolor abdominal
• pérdida de líquido gastrointestinal
• pérdida de conciencia
• vómitos
• destrucción de glóbulos rojos
• alteraciones cardíacas y renales

El 63% de los terrenos cultivables de Argentina están sembrados con esa soja.
La consecuencia siempre es la desertificación por agotamiento de los recursos y depredación del medioambiente.
La pobreza, migración, hacinamiento y desnutrición de poblaciones expulsadas de sus lugares de origen y de sus actividades económicas tradicionales.
El monocultivo No requiere gran de mano de obra ni mercado interno.
El monocultivo NO es necesidad interna de un país ni de sus habitantes.
Siempre es inducido desde el exterior.

Como la división internacional del trabajo, los paìses dividen las actividades pueden
◘ tener desarrollo de la ciencia (trae la tecnología y la industria)
◘ o pueden ser la producción primaria (y trae pobreza, atrazo e ignorancia)
Gracias Mariebelz

martes, 30 de septiembre de 2008

El voto no positivo

Mientras el mundo se convulsiona al compás del "voto no positivo" del Congreso norteamericano a la propuesta de Bush, el neoliberalismo, que de la mano de los planes del FMI y el Banco Mundial han esparcido la miseria por las naciones más pobres, aquilatando las enormes ventajas de pertenecer al círculo de los privilegiados a cualquier precio, empieza a batirse raudo en retirada, y hoy las propuestas más escuchadas son de un grosero intervecionismo. Hace menos de un mes esto seguía constituyendo la suma herejía del credo neoliberal aún imperante, pese a sus rotundos fracasos, como en el caso de Argentina (que allá por el 2001 declaraba orgullosamente el default de la mano de un presidente provisional que en circunstancias más recientes se sumó a la guerra guacha): Los grandes oradores del credo liberal se convierten uno tras otro a las virtudes de la regulación y la intervención del Estado. Así, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, se preguntó ayer: "¿Qué han hecho los Estados en el Reino Unido, en Bélgica, en Luxemburgo, en Holanda, en Alemania? Intervinieron para garantizar la seguridad y estabilidad del sistema financiero en sus países y en Europa. Apoyo sin reservas esas iniciativas. No debemos ceder ante la desestabilización, hay que apoyar a los bancos".

Esta crisis del capitalismo repite los mismos libretos de siempre: los que hicieron la fiesta, se tomaron el champán y se comieron la pizza, ahora quieren que el estado salga en su rescate, a pesar de que a los más pobres les repiten con descaro los riesgos que no pueden asumir, mientras ellos especulan al filo de la cornisa con plata ajena o peor aún con plata inventada: En las manifestaciones a las puertas de la Bolsa de Nueva York se ha calificado esta solución de ayuda al sector financiero como "socialismo para los ricos, liberalismo para los demás", tan familiar a los neoliberales, como enseña la historia, en todas las mutaciones de idéntica índole. (...) Por hacer unas comparaciones cercanas: si el rescate se elevase finalmente hasta un monto total de 700.000 millones de dólares, equivaldrá a vez y medio el costo de la guerra de Irak (sin tener en cuenta los gastos colaterales de la última, estudiados por Stiglitz); la ayuda a Africa, comprometida en la ONU pero no desembolsada por las potencias donantes, será tan sólo una décima parte del monto de esas ayudas al mundo de las finanzas.

En alguna oportunidad le explicamos a Marianito T que la fiesta del poroto que tanto los envalentonaba venia en tiempo de descuento, que los precios de los commodities que los hacían tirar manteca al techo, y creerse los dueños del universo eran especulaciones de los mercados financieros más interesados en los fondos buitres que en los "chacareros" de nuestras pampas: La incertidumbre y el malestar frente a la negativa del Congreso estadounidense al megasalvataje condujo a los fondos de los inversores otra vez a refugiarse en "activos seguros", y ante tanto ruido, nada mejor que el oro, que ayer ganó seis dólares. El resto de los commodities operó a la baja, ante la posibilidad cierta de un estancamiento de las principales economías mundiales, lo que redundaría en un menor consumo.

Así las cosas, los muchachos verán subir transitoriamente el dólar pero caer el precio de sus exportaciones, y el Estado, al que con tanto placer estuvieron cuestionando durante todo este tiempo tendrá que venir a "rescatarlos" de los frutos amargos de su desmedida ambición. Utopía desmedida aquella del lomo a 80 mangos, van a tener que volver a mirar al mercado interno con menos soberbia y si pueden, si algún rincón de sus pervertidos corazones se los permite, con algo más de solidaridad.

Los medios mientras tanto siguen con la misma sintonía, haciendo el acopio de la suba del riesgo país, medido por los mismos tipos que provocaron esta crisis de dimensiones colosales y que hoy suplican la intervención del estado que condenan en las economías periféricas. Paradojas de la vida, multiplican los comentarios referidos al viento de cola y el viento de frente, cuyas consecuencias repercutirán primero e indefectiblemente en sus socios del piquete blanco. Lo cierto es que las actuales circunstancias van a obligar a la Mesa de Desenlace a abrir el poncho y dejar a un costado el facón, a no ser que lo quieran usar para hacerse un harakiri.

jueves, 21 de agosto de 2008

Lecciones para la Federación Agraria

Por Federico Bernal

Canadá registra desde fines de los años ochenta una avanzada neoliberal que, entre otras secuelas, sumió al campo en la peor crisis de su historia. Junto con la privatización masiva de empresas públicas estratégicas (el Sistema Ferroviario Nacional, Air-Canada, Petro-Canada), el sector agropecuario canadiense fue desarticulado como herramienta de desarrollo socioeconómico rural. A pesar de haber transcurrido quince años desde el TLC con EE.UU., la concentración, verticalización y desregulación del sector no detienen su marcha. La extensión promedio de las unidades productivas pasó de 207 hectáreas en 1981, a 273 en 2001 y 295 en 2006. Cargill, Pioneer y Viterra dominan en la actualidad el 75 por ciento del manejo de granos de las provincias occidentales, cuando en 1988 el mismo porcentaje estaba en poder de cuatro cooperativas de agricultores. Tres grandes compañías controlan el 75 por ciento de la lechería del país, cuando en 1988 el 66 por ciento estaba en manos de cooperativas de agricultores.

Coincidentemente con el neoliberalismo canadiense, el gobierno de Carlos Menem puso en marcha la segunda reforma del Estado y una profunda reestructuración del sector agropecuario. Sin embargo, mientras que en Canadá se verifica ahora un afianzamiento de la concepción mercadista de su agricultura y ganadería, proponiendo barrer con las últimas estructuras de producción y regulación aún controladas por los agricultores familiares (los denominados “sistemas de control de la oferta” y el monopolio gubernamental Canadian Wheat Board), en la Argentina se observa el camino inverso. Con las retenciones a las exportaciones implementadas en 2002 comienza lentamente a revertirse la ausencia estatal en el sector.

A la luz de la cuestión agraria en ambos países, resulta interesante detenerse a analizar las reacciones y estrategias encaradas por los sectores gremiales canadiense y argentino. En el primer caso, las que representan a la totalidad de las cooperativas y a los agricultores familiares del país hacen frente común. Solicitan e intiman al gobierno “intervenir” en el sector para terminar con su caótica desregulación. Declaran como principal enemigo a las grandes corporaciones de agronegocios y a la alianza de su gobierno con los Estados Unidos y con la OMC (pactos agrícolas de 1995).

En el segundo caso, la Federación Agraria Argentina se opone al regreso del Estado al sector por más que sus dirigentes se manifiesten a favor de una Junta Nacional de Granos y otra de Carne. Una posición que, lógicamente, ha encontrado eco y respaldo en los históricos contrincantes del “intervencionismo” estatal: los actores sociales más retrógrados del campo y los pools sojeros.

Durante la última década del siglo XIX y primeras del siguiente, el agro había cumplido el doble rol dinamizador de la economía y promotor del desarrollo de las fuerzas productivas en Canadá. Se entiende así que el frente gremial agropecuario no dude ni se equivoque a la hora de defender sus intereses, siempre vinculados al éxito industrial del país y al binomio Estado–productor agrario: critica al neoliberalismo encaramado en el poder y solicita la protección estatal para terminar con la hegemonía de las grandes transnacionales de los agronegocios. A pesar de coexistir con un gobierno conservador, comprende que su enemigo es el mercado y no el Estado. Por el contrario, la FAA desestabiliza a un gobierno que reimplanta al Estado en el “campo” y pacta con las fuerzas del neoliberalismo. Podrán argumentar que el gobierno nada hace para avanzar sobre las corporaciones cerealistas. Pues bien, si hacia allí apunta la FAA, el debilitamiento del Estado no hará más que otorgarles mayor poder.

editorial@cienciayenergia.com

Página 12 - Suplemento Cash

martes, 22 de julio de 2008

LA BANELCO SOJERA

Por Oscar Natalichio

PhotoFunia_7c4caCuando a las tres de la madrugada las cámaras enfocaban el rostro de Julio Cobos cualquier observador atento podía deducir lo que podría pasar si era él el que debía desempatar.
Era el rostro de una persona que había decidido traicionar a su propio gobierno dejando, quizá, un precedente histórico como muy pocos deben existir en el mundo.
No son pocos los vice presidentes o ministros que alguna vez se enfrentaron con sus presidentes, pero en general renunciaron y no entorpecieron sus gestiones.
Renunciaron para oponerse de frente y no utilizando la misma estructura del gobierno para sabotearlo.
El gobierno, un gobierno que ha producido cambios fundamentales en nuestro país, los más importantes de los últimos años, al contar en sus propias filas con un personaje como Cobos incrementa su fragilidad, en particular por esas aspiraciones no disimuladas de este mediocre personaje, que derivan de la posibilidad real de convertirse en “presidenciable” (o en presidente) para la oligarquía y los rentistas. Presidenciable un traidor, digno continuador de la nueva “banelco”, de la banelco de la soja y de su maestro de la Rúa.
Es la fragilidad de una democracia que legaliza actitudes de esa clase de individuos que operan desde adentro del propio gobierno para destruirlo, para desestabilizarlo a la vez que muestra su cara falsa de hombre compungido, de hombre preocupado, de político que está tomando una decisión histórica, cuando en realidad está minando el programa distributivo a favor de la oligarquía y los grandes capitales que a su alrededor se mueven.
No lo derrota al gobierno ni los alfreditos, ni los cacerolazos, ni los menens, ni los carrió, ni los duhaldes, ni los ripolls. Al gobierno lo acorrala haber tenido el mal tino de colocar, nada menos que en el cargo de vicepresidente a un sinvergüenza, mediocre y cobarde, que hace de la traición su forma de ejercer la política, que hace de la traición la forma de desconocer la voluntad popular que lo colocó, graciosamente y gratuitamente en ese cargo que no supo honrar, ni sabrá honrar si es que tiene la desfachatez de continuar. Son los defectos de una democracia representativa formal, que permite a estos individuos no respetar el voto popular por el que fue elegido y continuar como si nada hubiese pasado.
Es cierto lo que él dice: la historia lo juzgará. Creo que ya lo juzgó, pero sería positivo para esa misma historia, que los más de 1.300 intelectuales que firmaron las cartas, contribuyan a ella, cada uno con una nota u opinión, corta o larga, a dejar bien en claro, para esa necesaria historia, para las generaciones futuras, quién es este gris personaje de corto apellido y qué es la traición.


Oscar Natalichio
Secretario de Extensión Universitaria
Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo
Jueves 17 de julio de 2008. 8.30 horas

El reporte de las Madres

miércoles, 16 de julio de 2008

LOS CHACAREROS DE VIDELA: la FAA, miembro de la alianza golpista del ´76

Por Razón y Revolución - Monday, Jul. 14, 2008 at 12:53 PM
www.razonyrevolucion.org

Artículo de investigación de Verónica Baudino, Laboratorio de Análisis Político - CEICS

El conflicto del campo actualizó los debates acerca de las posibles alianzas de la clase obrera en función de sus tareas revolucionarias. Los principales partidos de izquierda PO, PTS, MST y PCR, caracterizaron una vez más a la Federación Agraria Argentina como una organización de pequeños productores explotados por las fracciones más concentradas de la burguesía agraria.1 Esta característica estructural, sumada a una supuesta tradición de lucha “independiente”, constituiría a esta entidad agropecuaria en un aliado en las luchas políticas obreras.
Así, la izquierda en su conjunto mantiene una valoración positiva de la FAA, socavada apenas por una alianza coyuntural con la SRA. En sus propias palabras: “La Federación Agraria Argentina e incluso muchos chacareros autoconvocados han desvirtuado el carácter independiente de su lucha al aliarse a la Sociedad Rural y a los pulpos agrofinancieros”.2 Esas posiciones han sido elaboradas en abstracción de un examen no ya de su composición patronal, sino de su comportamiento histórico. La presunta comunidad de intereses entre la clase obrera y la entidad en cuestión suele remitirse al Grito de Alcorta de 1912, y las protestas agrarias durante el menemismo. Se olvidan otros momentos históricos, en particular, sus posiciones ante el golpe de Estado de 1976.
Fuimos golpistas
Si la Federación Agraria Argentina fue, en algún momento, “progresista”, es de esperar que se hubiera opuesto al golpe militar de 1976, o al menos pronunciado de modo desfavorable. Sin embargo, la institución agraria, que atravesaba un duro conflicto con el gobierno peronista por las cargas al sector agropecuario, saludó el cambio de aires. Bajo el titular “Se abren nuevas expectativas”, el 1º de abril de 1976 en su periódico La tierra, señaló:
“Se cerró otra etapa en la accidentada marcha de a vida institucional argentina. El largo y penoso proceso de debilitamiento de nuestras instituciones republicanas, jaqueadas en sus principios básicos de sustentación por sus propios protagonistas que no acertaban a encontrar un camino viable para reemplazarlo, tuvo su epílogo en la madrugada del 24 de marzo pasado, cuando un pronunciamiento militar determinó la caducidad de todas las autoridades constitucionales y su reemplazo -en el Gobierno Central- por un triunvirato integrado por los comandantes generales de las Fuerzas Armadas. El cambio -que operó en todos los órdenes- se produjo en forma casi matemática, sin que hubiera dificultades, por lo que la actividad del país prácticamente no se vio alterada en su ritmo habitual.”3
La bienvenida a un gobierno de facto que reemplazó al que, a su juicio, posibilitó la crisis política de la época, fue reforzada en sucesivas afirmaciones en sus Memorias y Balances. En su editorial del período 1975/1976, hicieron suyas las palabras del Arzobispo de Santa Fe, Monseñor Vicente Zaspe, quien exhortó a las Fuerzas Armadas unidas, las familias, la juventud, los jueces, los docentes, los medios de comunicación, los políticos, los sindicatos, los empresarios y la Iglesia a trabajar conjuntamente para “reorganizar la Nación”. Siguiendo el mismo espíritu, Humberto Volando, entonces director de la entidad escribió:
“Con la nueva etapa que se inició, como argentinos de bien, hemos hecho fervientes votos, para que los que asumieron la responsabilidad de conducir acierten, que actúen inspirados por un espíritu de grandeza y sepan discernir en todo momento entre los intereses reales y los de las fracciones.“4
Las palabras de Volando, difundido como valuarte del progresismo, que luego inclusive apoyó la gestión de De la Rúa, se replicaron en 1977, reafirmando el apoyo de la entidad a la política general de las Fuerzas Armadas:
“Las Fuerzas Armadas, en su mensaje al país al cumplirse dos años del Proceso de Reorganización Nacional, han dicho: ‘Las Fuerzas Armadas se encuentran elaborando las bases políticas que permitirán a la Nación transitar el camino a la democracia, la justicia y la libertad sin los riesgos y asechanzas que han caracterizado las últimas décadas de nuestra historia.’ Aplaudimos sin reservas, este tan sustancioso enunciado, sin duda, congruente con las más caras aspiraciones del pueblo argentino.”5
La editorial del período 1978/1979, balancea la experiencia mediante las siguientes palabras: “Vemos afianzarse y consolidarse la paz interior y la conciencia soberana de la población. La paz alcanzada en este aspecto interno permite visualizar la formación de una conciencia de unidad frente a quienes quisieron imponer la violencia como método.”6
Estas frases contienen las definiciones de la entidad acerca del rumbo general del Estado Argentino. Ante la crisis revolucionaria, la FAA no ostentó una política “independiente”, ni “progresista”, sino que apoyó al personal político que tuvo por objetivo la reconstitución de la dominación por la vía de la eliminación física de los compañeros revolucionarios, la proscripción de las organizaciones políticas y la persecución a los dirigentes obreros. Este apoyo se extendió de lo político a lo económico, en tanto fueron saludadas la aplicación de diversas medidas económicas y el nombramiento de ciertos funcionarios clave para el sector agropecuario, como Mario Carlos Madariaga (ex vicepresidente de CRA), Jorge Zorreguieta (ex director de la SRA), Alberto Ramón Mihura (dirigente de las sociedades rurales del litoral), Juan Aleman (asesor económico de la SRA) y Jorge José Girado (ex vicepresidente segundo de CARBAP).7
Tampoco podría argumentarse que, al menos, se opusieron a la política económica del Proceso. Los dirigentes de la FAA expresaron su acuerdo con el ministro de economía, Martínez de Hoz y a su vez caracterizaron como “medidas importantes” la privatización del comercio de cereales y oleaginosas, la eliminación de la cuota de faena en materia de carnes, la fijación de nuevos valores para el trigo, maíz, sorgo y girasol, y la implementación de “importantes” medidas tributarias.8
La preocupación de la entidad por su futuro económico, la llevó a concertar reuniones con el mismo secretario de agricultura, Madariaga, quien asistió a la reunión directiva de la institución a explicar los lineamientos de la política económica.9 Asimismo, la Federación Agraria participó en diversas reuniones empresariales, de la FACA y la Asociación Argentina de Comerciantes, donde dirigentes de la SRA, CRA y CARBAP elogiaron a Madariaga esgrimiendo que “tiene una filosofía de trabajo importante para el sector, que es la de ponerse en contacto con los hombres de campo”.10
Tarea cumplida
Aun ante las evidentes señales de apoyo, el año siguiente al golpe militar encontró a la Federación Agraria reclamando políticas sectoriales específicas. Especialmente, pugnaban por “…una distribución equitativa de las cargas en este período de esfuerzo excepcional”.11 El pedido se dirigía al reajuste del precio mínimo sostén del trigo, lino, soja, girasol y maní, de la sanción legal de las modificaciones de la ley de arrendamientos y aparcerías. A su vez, reclamaron mayores créditos para el sector.
En 1982, en plena decadencia de la dictadura, las reiteradas insistencias en la insatisfacción de las demandas, sumadas a la crisis económica y social hicieron que la Federación Agraria realizara su primera crítica abierta al gobierno militar. Seis años luego del golpe militar, en su editorial declararon:
“La designación de Bignone y la llegada de otro equipo de gobierno muestran que el Proceso de reorganización nacional está terminado y que a partir de este momento todos los afanes de sus prosélitos están encaminados a hallar una salida política más o menos decorosa. Se vive la crisis más grande de la historia argentina. “12
Esta posición era, a esta altura, poco singular. El conjunto del sistema político burgués había decidido un cambio de régimen. Cumplida la derrota de las fuerzas revolucionarias, se imponía un régimen de plena hegemonía. La cuestión, justamente, era cómo realizar un aterrizaje “decoroso”. Es decir, evitar toda una avalancha de reclamos contra el personal que había ejecutado tareas militares, que ponían en cuestión a las Fuerzas Armadas. En ese entonces, se pactó un año de tregua, en el que las fuerzas militares se ocuparon en quemar documentación, preparar la transición y declarar una “autoamnistía”.
Es mi condición…
La imagen de una Federación Agraria combativa, que asemeja sus luchas a la de las organizaciones de izquierda, evidentemente se erigió como un mito. Un somero repaso por las declaraciones publicadas en sus Memorias y Balances demuestra todo lo contrario. La FAA es una organización que actúa de acuerdo con sus intereses de clase: cuando la reproducción general del sistema se ve amenazado apoya regímenes dictatoriales tendientes a encauzar los antagonismos de clase. En este sentido, cierran filas con el resto de la burguesía ante la posibilidad revolucionaria, aún cuando las medidas económicas no los beneficiaran directamente. Por el contrario, luego de la derrota de la fracción revolucionaria de la clase obrera, una vez reinstaurada la democracia burguesa, los asuntos corporativos asumen el primer lugar en las disputas con el poder político de turno.
Seguramente se nos objetará que la FAA no podía hacer otra cosa que pronunciarse a favor de la dictadura aún estando en desacuerdo. Se trata de una afirmación poco perspicaz: al menos se podrían haber abstenido de la miserable tarea de cantar loas a semejantes personajes. La FAA argumentó, a su favor, haber tenido miembros desaparecidos. Eso, en realidad, no prueba absolutamente nada: una crisis revolucionaria provoca rupturas y crisis de conciencia en todas las organizaciones sociales, lo que no implica que éstas cambien su programa político ni sus intereses históricos. Tanto miembros de la Iglesia como del Ejército fueron eliminados por la contrarrevolución y a nadie en su sano juicio se le ocurriría afirmar que estas instituciones no constituyeron pilares de la dictadura. Más aún, el hecho de que la FAA haya tenido desaparecidos en sus propias filas convierte a sus afirmaciones en algo más miserable aún.
En este contexto, resulta difícil comprender el asombro de ciertas organizaciones ante la alianza de la FAA con la SRA y CRA. El estupor de ciertos compañeros mantiene intacta la falsa idea de que FAA es un representante de pequeños productores empobrecidos luchadores y oculta que son los mismos que colaboraron en la derrota de la clase obrera a punta de fusil.
Notas
1Ver la nota de Fabián Harari, en este mismo suplemento.
2http://www.comunicados-po.com.ar/, 26 de marzo de 2008.
3La Tierra, Año LXIV, Nº 6692, Rosario, 1º de abril de 1976, p. 1.
4FAA: Memoria y Balance 1975/1976.
5FAA: Memoria y Balance 1977/1978, p. 22.
6FAA: Memoria y Balance 1978/1979, p.21.
7La Tierra, Año LXIV, N° 6.694, Rosario, 22 de abril de 1976, p.1.
8La Tierra, Año LXIV, N° 6.693, Rosario, 15 de abril de 1976.
9La Prensa, 4 de junio de 1976.
10La Opinión, 28 de abril de 1976.
11FAA: Memoria y Balance 1976/1977, p. 21.
12FAA: Memoria y Balance, 1981/1982, p. 28

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¿UNA PAMPA FEUDAL? Las posiciones de la izquierda frente a la crisis.
Por Razón y Revolución - Monday, Jul. 14, 2008 at 12:42 PM
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Artículo de Fabián Harari del Laboratorio de Análisis Político - CEICS

Los enfrentamientos en el seno de la clase dominante han provocado una importante crisis en el seno del régimen político y en el partido gobernante. Vale entonces preguntarse cómo ha repercutido este fenómeno en la izquierda y cuál ha sido su actitud ante el conflicto.
Bujarin sojero
El PCR le atribuyó al movimiento dos caracterizaciones en forma indistinta. Por un lado lo llamó una “pueblada nacional agraria”1 y, por el otro, un “paro agrario obrero y popular”2. Según este partido, el levantamiento estaría protagonizado por obreros rurales, “chacareros” a los que se habrían sumado los “pequeños terratenientes”. De hecho, han saludado la incorporación de sectores con mayor acumulación, ya que eso implicaría, no que la movilización obedece a sus intereses, sino que logró neutralizarlos.3 Así, propuso ingresar en esta alianza con la esperanza de imponer sus propias reivindicaciones. Estas serían: retenciones diferenciadas y coparticipables y una “reforma agraria” para que “la tierra sea para quien la trabaja”. El MST también apoyó a la alianza “agraria”. En sus artículos se desliza el término “rebelión de chacareros”.4 Para el caso de los cacerolazos, se admite su carácter burgués.5 También hizo lo propio Izquierda Socialista y Convergencia Socialista. Las reivindicaciones esenciales son las que presentó el partido maoísta.
Por lo que podemos apreciar, estas organizaciones se han sumado a una alianza con dirección de la burguesía rural, que levantaba un programa político ligado a la experiencia de ajuste de los ’90. Ahora bien, ¿llevaron estas organizaciones un programa revolucionario o, al menos, de reformas a favor de la clase obrera? Sería difícil afirmarlo. En primer lugar, retenciones diferenciadas o coparticipables no mejoran la situación de la clase obrera. Las retenciones diferenciadas sólo estimulan la acumulación burguesa en aquellas capas capitalistas menos favorecidos. La coparticipación impositiva pone en manos de los gobernadores lo que estaba en manos de la Casa Rosada. Estos partidos se han puesto bajo la dirección de Schiaretti, Binner y Rodríguez Saá.
La reforma agraria sólo traerá menos alimentos por la vía de bajar la productividad. No se trata de una medida reformista. “Reformas”, bajo el capitalismo, son las consignas que aluden a intereses secundarios de la clase obrera. Es decir, que mejoran su situación inmediata, como un aumento de salarios o la asignación de servicios públicos gratuitos. Sin embargo, favorecer al pequeño capital implica darle desarrollo a formas de explotación más perjudiciales para la clase obrera, sea como productora, sea como consumidora. Como productora, porque se halla sometida a peores condiciones que el capital chico exige para poder competir. Como consumidora, porque disminuye la productividad del trabajo y, por lo tanto, aumenta el precio de los alimentos. En las condiciones actuales del desarrollo capitalista en el agro, semejantes reivindicaciones propias de la revolución burguesa tienen un sentido reaccionario. En definitiva, estas organizaciones entraron en una alianza burguesa con un programa burgués.
La posición independiente
Algunas organizaciones levantaron una posición independiente, explicando que ninguna de las alianzas en disputa favorecería los interese de la clase obrera. Se destacaron, en esta posición, el PTS, el PO y el MAS.
El PTS lanzó la consigna “Ni con el gobierno ni con la oligarquía”6, con un especial pedido a la Federación Agraria Argentina para que rompa con la Sociedad Rural Argentina, quien habría estado dirigiendo las acciones.7 Ahora bien, la “oligarquía” es el nombre que recibe el sector más concentrado de la economía y remite, en algunos casos, al atraso. Si el gobierno hubiera estado combatiendo a una clase de este tipo, la clase obrera tenía el deber de salir en su defensa.
Para el PTS, el capitalismo argentino adolece de una deformación histórica que implica su “atraso”. Por lo tanto, la burguesía nacional se construye como una clase parasitaria, incapaz de desarrollar las fuerzas productivas. Sobre la base de una definición de un campo concentrado en manos de una oligarquía parasitaria, el PTS propone reformas para darle impulso al capitalismo agrario:
“Las tierras expropiadas deben ser nacionalizadas para establecer estancias colectivas y también para otorgar arrendamientos baratos para campesinos pobres y pequeños chacareros que no exploten fuerza de trabajo. […] Para evitar la presión de los precios internacionales dolarizados, habilitando el abaratamiento de los alimentos, y facilitar un precio sostén y créditos baratos para los pequeños chacareros pobres”8
Con respecto a las retenciones, plantean que sean diferenciadas.9 Pretenden así expropiar a la burguesía para recrear de nuevo la pequeña propiedad. El “precio justo” es exactamente lo que están reclamando los cortes agrarios. La propuesta del PTS es pagar aún más cara la carne y la leche. La alta productividad que tiene el agro argentino, según este partido, debería reducirse a explotaciones familiares que no utilicen más mano de obra que la que suma el núcleo familiar, nivel en el que no es rentable el uso de las maquinarias. Así, el PTS pretende derrumbar al capitalismo para instaurar la comunidad campesina con una productividad propia del siglo XIV.
El Partido Obrero caracterizó a los enfrentamientos como una lucha “entre dos capitalistas”. La consecuencia de ella habría sido una “crisis de régimen”. Es decir, estaba en juego, ya no la gobernabilidad de un personal político, sino la forma de dominación sobre la clase obrera (bonapartismo, plena hegemonía, fascismo).
Toda crisis de régimen -sin la intervención directa de la clase obrera, como es el caso- implica dos escenarios posibles: o el conjunto de la burguesía ha quitado su apoyo al gobierno o el gobierno se apoya en algunas fracciones o capas burguesas contra otras. Sin embargo, en este caso no se delimitan los intereses, ya que las dos alianzas contendrían a la “oligarquía” (“La oligarquía está presente en los dos lados de la trinchera”10), y a los grandes exportadores (“La patria sojera celebra en Rosario y también en Salta”11). Si no hay ninguna diferencia sustancial en ambas alianzas, no se percibe ningún elemento que ponga sobre el tapete el problema del gobierno y, mucho menos, del régimen.
La caracterización de las alianzas en disputa no logra explicar las razones por las cuales no se debería apoyar a ninguna de ellas. En el caso del paro agrario, se afirma que se trata de una “rebelión popular”, que se habría desvirtuado, tanto por su dirección (la SRA) como por sus planteos.12 Al igual que el PTS, también se apeló, en este caso, a la Federación Agraria y a los “autoconvocados”. Esta vez, explicando que sostendrían una lucha “independiente”: “La Federación Agraria Argentina e incluso muchos chacareros autoconvocados han desvirtuado el carácter independiente de su lucha al aliarse con la Sociedad Rural y con los pulpos agrofinancieros”.13
Un movimiento “popular” es aquel que constituye una alianza que contiene a la clase obrera. Si además este movimiento expresa una “rebelión”, entonces el deber de todo revolucionario es apoyarlo. Si se afirma que algo se ha desvirtuado, quiere decir que está perdiendo o ha perdido su virtud. En particular, cuando se afirma que la lucha misma tiende a una delimitación política.14 Ahora bien, si el PO está asemejando este movimiento a alguna variante del fascismo, entonces tiene que apoyar al gobierno.
Las razones que se esgrimen para remarcar su carácter reaccionario es que se trataría de un movimiento “no nacional o antinacional”. Vamos a citar en extenso la explicación, para luego analizarla:
“Se ha desarrollado en el interior del país algo parecido a lo que ocurre en el plano internacional: movimientos populares masivos de características nacionalistas, que defienden una mayor participación de sus países en el reparto del ingreso mundial. Pero mientras que en el ejemplo internacional la cuenta que favorece al país emergente la paga el consumidor del país que retrocede en el reparto (los automovilistas, por caso, pagan la cuenta del petróleo), la factura de los reclamos capitalistas del campo la pagarán los consumidores argentinos.”15
En primer lugar, ninguno de los dos contendientes propone la transferencia de la renta hacia el exterior. Lo que se debate es si queda en el estado (y sus beneficiarios) o en manos de la burguesía agraria. Prima en este análisis la cuestión nacional por sobre las contradicciones de clase. El problema no es el gentilicio de quien paga, sino la clase que recibe. En el caso del petróleo, el aumento no queda en manos de la clase obrera y su alza también lo paga la clase obrera (“los automovilistas”). Por lo tanto, no es más “progresivo” en abstracto. En Venezuela, el problema es la defensa de recursos que sostienen un régimen que contiene importantes concesiones a las masas y mantiene abierto un proceso revolucionario.
Así como se presentan aspectos que llevarían a la reivindicación del paro agrario, también se presentan elementos en defensa del gobierno. Según el PO, el conflicto sería un epifenómeno de la lucha de clases en América Latina, donde se intentaría llevar al gobierno del chavismo al uribismo.16 En caso de que el gobierno represente al chavismo contra Uribe y Bush, entonces, el campo de lucha es el de Chávez/Kirchner. En su programa proponen, entre las demandas más importantes, la “nacionalización de la gran propiedad agraria y poblamiento del campo mediante arrendamientos a cargo del Estado en función de un plan económico de conjunto”.17 En su caracterización, la pampa argentina estaría dominada por un puñado de “latifundistas” extranjeros que oprimen a “campesinos”.18
Problemas comunes
Negar el exponencial desarrollo de las fuerzas productivas y del capitalismo en el agro pampeano es exponerse al ridículo en términos científicos. Durante el siglo XIX y a comienzos del XX, la Argentina logró competir y hasta desplazar del mercado mundial a competidores de los países del “primer mundo”. En el caso de la agricultura, desde 1870 asistimos a la incorporación de maquinaria y desde 1920 el agro se incorpora al régimen de Gran Industria, lo que implica una alta composición orgánica del capital para la rama.
La concentración de la tierra es una tendencia general del capitalismo y constituye una diferencia elemental con el sistema que lo antecede. El feudalismo tiene como premisa la pequeña producción campesina. La existencia de grandes latifundios improductivos en manos de la nobleza, expresa una situación literal, no figurada: a falta de comunidades campesinas que las poblaran, esas tierras permanecieron incultas con la prohibición de enajenarlas (“manos muertas”). De allí su parasitismo, la crisis financiera de las coronas y los reclamos burgueses de la “reforma agraria”. Ahora bien, en Argentina la concentración de la propiedad permitió la concentración de mano de obra, la división del trabajo, la utilización de maquinarias y la alta productividad del trabajo. La concentración no es una maldición, sino nada menos que la premisa elemental del socialismo. La burguesía agraria argentina nos ha hecho un gran favor. Lo que hay que hacer es poner ese desarrollo en manos de sus verdaderos artífices.
La apelación a la Federación Agraria adolece de una serie de problemas empíricos y, otra vez, de la ausencia de rudimentos de inferencia elemental. Son CRA y FAA quienes impulsan a SRA y no al revés. La FAA estuvo permanentemente alineada con el programa burgués, incluso en su faceta más reaccionaria. En general, las posiciones que defienden una política de delimitación de clase no han podido fundamentar su intervención en un sólido conocimiento del agro pampeano y, más bien, han tendido a reproducir, en mayor o menor medida, afirmaciones cercanas al maoísmo. Así, entre la “reforma agraria”, la “industrialización” y la “revolución nacional”, se ha perdido de vista el único programa que puede venir en nuestra ayuda: el socialismo, a secas y sin aditivos.
Notas
1Periódico Hoy, nº 1209.
2Periódico Hoy, nº 1210.
3 “Participaron campesinos ricos, lo que mostró que es posible una política ‘de unidad y lucha apuntando a su neutralización como clase’, con una política activa para ganar a ‘los sectores patrióticos y democráticos’, ‘neutralizar con concesiones a otro sector” y enfrentar ‘al sector que se alía con el enemigo’ (Programa del PCR)”, en Hoy, nº 1212.
4Alternativa Socialista, nº 473.
5Alternativa Socialista, nº 472.
6La Verdad Obrera (LVO), nº 270.
7“Y también debemos buscar una alianza con los chacareros pobres, exigiendo a la Federación Agraria la ruptura de su actual alianza con la Sociedad Rural”, LVO nº 270.
8Idem.
9LVO, nº 270.
10Prensa Obrera (PO), nº 1030.
11PO, nº 1038.
12PO, 1030.
13PO, 1030.
14“Con todas sus limitaciones y su contenido capitalista, el movimiento agrario ha servido, contra sus intenciones, para estimular la diferenciación social y política en el campo y en los pueblos agrarios.”, PO, nº 1038.
15PO, nº 1038.
16PO, nº 1031.
17PO, nº 1038.
18“En estas condiciones el país podría iniciar una nueva vía de desarrollo agrario, que ponga fin al latifundio, a la extranjerización de tierras y a la superexplotación obrera.”, en PO, nº 1036. “Nacionalización de los pulpos agrarios, de los puertos privatizados y del comercio exterior, defensa de los campesinos contra las expulsiones de las sojeras.”, en PO, nº 1037.

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martes, 8 de julio de 2008

La Mala Educación

Me llegó la siguiente información y me pidieron que la comparta con Uds.  Se trata de algunos ejemplos de la democrática actitud y educación de la media campestre.

 

AMBIENTALISTAS EN GUALEGUAYCHU CONTRA LA SOJA
Diario El Día de Gualeguaychu

03 julio 2008 10:39:48

La Fundación Centro de Derechos Humanos y Ambientales (Cedha) auspicia, como organismo ambientalista no gubernamental, la difusión y lucha contra la siembra de soja
Con la firma de Jorge Daniel Taillant (esposo de la Secretaria de Medio Ambiente de la Nación, Romina Picolotti) el artículo de opinión enviado a diario El Día señala lo siguiente:
“El eje del debate en el conflicto del campo se centró en la problemática de las retenciones móviles, sin embargo, la discusión debería ir más allá de lo meramente económico, e incorporar un análisis de las devastadoras implicancias para el ambiente y las personas que el modelo agrícola actual trae como consecuencia.
El debate sobre la soja y el modelo agrícola que ha tomado impulso en el país, dominado por la soja y el monocultivo de la misma, no es meramente un problema impositivo, de ingresos públicos, o un debate sobre cuánto debe ganar un agricultor, un exportador, o cuanto debe ingresar al arca pública. Entra en juego en la discusión las implicancias de seguir con un modelo agrícola basado en el avance del monocultivo de la soja.
Nuestro país es el tercer productor de soja en el mundo. La expansión de la frontera agrícola en la Argentina, motorizada fundamentalmente por grandes monocultivos de soja, ha producido una de las mayores transformaciones económicas, sociales, demográficas y ambientales, en la historia del país. La superficie sembrada de soja en 2007, con una nueva cosecha récord, alcanzó las 16.000.000 de hectáreas. Simultáneamente la tasa de desmonte de bosques nativos llegó, según índices oficiales, a superar varias veces el promedio mundial –con enormes impactos en la biodiversidad y en comunidades indígenas y tradicionales. En cuatro años, el desmonte creció casi el 42%. La tala y las quemas arrasaron más de 1 millón de hectáreas, la mayoría ahora con soja. En 2007 se perdía un promedio de 821 hectáreas de bosques por día, 34 hectáreas por hora. La flamante Ley de Presupuestos Mínimos (o Ley de Bosques) que más de un millón de argentinos reclamaron el año pasado, es un claro ejemplo de todo esto.
La profunda preocupación por la decisión que los legisladores estarán tomando en el congreso de la Nación en los próximos días sobre el incremento a las retenciones propuestas por el gobierno nacional a la exportación de soja y girasol, activó la alianza entre ciudadanos e instituciones dedicadas al bien público, a la promoción del desarrollo sustentable, de políticas públicas equitativas en materia ambiental, económica y social, así como a la defensa de los derechos humanos, quienes se están organizando para enviar su posición en el marco del debate en el Congreso.
Se advierte con preocupación, que son pocos los actores que participan del debate (principalmente medios de comunicación y ONG) y que son pocos los que están considerando la importancia de lograr que la Argentina establezca una política agraria sustentable, vinculada a una visión más estratégica y a largo plazo. El incremento de las retenciones a la soja puede ser un buen disuasivo para el sector a fin de que comience a replantearse el modelo del monocultivo y se busque uno más equitativo, más diverso, más conciente del patrimonio ambiental, más equitativo en la distribución de los beneficios, y sobre todo más sustentable”.

Cargill-1000

 

CAMPESINO DETENIDO POR DENUNCIAR ROBO
El Día de Gualeguaychu, Argentina, 2-7-08
El campesino Miguel Rodríguez, de 67 años y en delicado estado de salud, integrante de la Central Campesina de Pinto del departamento Aguirre, Mitre y Salavina, fue detenido el 24 de abril a la noche cuando intentó denunciar el robo de animales por parte de un empresario sojero y su guardia privado. En una acción de mundo al revés, en lugar de tomarle la denuncia, la policía local –al servicio de los grandes hacendados- detuvo al integrante del Mocase-VC y ordenó la detención de otros diez.
Miguel Rodríguez vive desde siempre en la misma tierra. Pero desde hace 8 años padece las amenazas, matanza de animales y violencia por parte del terrateniente Claudio Trono y su guardia privada Daniel Queen. Justamente éste triste personaje robó, a mediados de abril, una veintena de chanchos de Rodríguez. El jueves 24 de abril, Rodríguez salió de su rancho, recorrió 30 kilómetros hasta el pueblo de Pinto. Y llegó hasta la comisaría con la intención de denunciar el robo. Luego de hacerlo esperar cuatro horas, y sin siquiera tomarte testimonio, le comunicaron que quedaba detenido e incomunicado por orden del Juez Álvaro Mansilla, de Añatuya, por una denuncia del 2007 realizada por paramilitares. Está acusado de "robo calificado" por defender su propia tierra.
Rodríguez lleva 20 días detenido por causas inventadas . La cuestión de fondo es la complicidad entre policías y empresarios, que quieren despojarlo de su tierra.
Durante estos días, el Juez Mansilla, solo mostró su falta de voluntad para realizar indagatoria, tomándose días libres luego del 1 de mayo presentando ficha médica, mientras tanto Miguel Rodríguez, alojado en la comisaría de Añatuya, nunca fue atendido por un médico, descuidando su endeble estado de salud (sufre alta presión arterial e insuficiencia cardiaca.
or su parte, el Ministerio de Justicia de la Provincia, no ha dado ningún tipo de respuesta a este problema puntual y otros tantos que como Movimiento Campesino venimos denunciando permanentemente. Su única respuesta fue "vengan a la capital para pedir una audiencia con la asesora", "solo pueden asesorar y no intervenir en el caso porque no tienen ninguna ingerencia".
En Santiago del Estero las prácticas de amedrentamiento contra las familias campesinas e indígenas para ser expulsada de sus territorios ancestrales, sigue siendo una moneda corriente: terratenientes que contratan paramilitares, con la complicidad de policías y jueces, como Álvaro Mansilla y otros que responden a los intereses de empresarios tomando decisiones que violan el derecho de los campesinos e indígenas.
El Gobierno en vez de apoyar a los monocultivos de soja, debiera apoyar a la producción de alimentos, la agricultura y ganadería campesina indígena sostenible.
Como Mocase-VC exigimos la inmediata libertad del compañero Miguel Rodríguez y que sea investigado y removido de su cargo Álvaro Mansilla. Para reforzar esto, nos manifestamos pacíficamente hoy frente al juzgado de Añatuya.
Llamar pidiendo informe al Juez Álvaro Mansilla 03844-421090
Ministerio de Justicia de la provincia- secretaria de Daives 0385-154155043128
Contactos Secretaría de Comunicación de MOCASE-VC 03843-421195/ 15400980 / 15456493E-mail: mocase.vc@gmail.com

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EATAFAN A FAMILIA DE PRODUCTORES
Estafa a familia de agricultores
Despojo a la vista de todos
Por Alejandra Dandan
“Me quitaron todo, me sacaron los alambres, los postes, las puertas, las piletas de los baños, los portones, se llevaron todo. Nos quemaron la casa de madera, nosotros le decimos la casa rancho, ahora le largaron fuego. El corral también lo quemaron. Le abrieron las puertas a los chanchos y quemaron todo. Los vecinos también vieron cómo sucedía y conocen toda la historia, a cualquiera le podés preguntar. Yo estoy diciendo la verdad.”
El testimonio recogido por la agencia de noticias Naciente, en 2004, pertenece a Walter Quiñones, integrante de una familia de medianos productores de la localidad de Los Juríes, en Santiago del Estero. El 7 de mayo de ese año, la familia sufrió el último de una serie de intentos de desalojo que habían empezado un año antes. Empujados por una denuncia de Carlos Alberto Peiretti, productor santafesino y a la sazón integrante de la Federación Agraria, la Justicia había salido a buscarlos.
De acuerdo con las denuncias promovidas desde entonces por la familia, el desalojo empezó con el armado de una estafa. “Los Quiñones tenían una relación comercial y de confianza con quienes terminaron estafándolos”, explica en este caso Luis Horacio Santucho, abogado de la familia. “Ellos le proveían los insumos para la siembra y los Quiñones trabajaban la tierra, pero con el paso del tiempo la familia se endeudó. Cuando murió el padre de los Quiñones, esa gente obligó a la familia a firmar una serie de papeles, entre ellos había un poder general para un abogado de apellido García que, supuestamente, debía iniciar las acciones legales contra el asesino del padre.” Pero García, al parecer, no utilizó el poder para eso, sino para abrir un juicio sucesorio confabulado con otros dos abogados. Así, la deuda de los Quiñones, que al comienzo era de 20 mil pesos, pasó a ser de 200 mil dólares, y con eso les sacaron la casa.
En el curso de la causa judicial, a esta altura, está probada la falsificación, el modo en el que se organizó la estafa y la fabricación de una escritura que luego les permitió vender las tierras. Unas 450 hectáreas en esa localidad. En la cadena de responsabilidades están los abogados, el escribano y un empresario. Fueron los que vendieron las tierras a distintas personas, entre ellas a un norteamericano, un belga y a los hermanos Peiretti de Santa Fe.
“Yo los tomo por responsables –dice Santucho– porque ellos fueron los que empujaron el desalojo.” Peiretti empezó el expediente judicial en 2004 y la causa señala a Walter Quiñones y otros por usurpación de propiedad y desobediencia judicial. En los papeles, el productor santafesino asegura haber comprado los campos el 15 de diciembre de 2003, por eso reclamó esas tierras. Hoy, los Quiñones están viviendo en Los Juríes, fuera de las tierras donde los nuevos dueños viven de las plantaciones de soja. La causa judicial sigue abierta. Según Santucho, la familia todavía sueña con volver.

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EMPRESA DE GRANOS EVADE IMPUESTOS USANDO INDIGENTES
Re: gracias. Re: gracias.
Evasión utilizando indigentes
Piratas cordobeses
La Justicia federal de la ciudad cordobesa de Río Cuarto resolvió dictar el procesamiento y la prisión preventiva de la ex funcionaria municipal María Pía Cardoso y del policía Miguel Petitti, por su presunta vinculación con maniobras de evasión impositiva mediante la utilización de personas de escasos recursos. La investigación judicial determinó que un grupo de personas eran utilizadas para cobrar cheques cuyos montos eran descargados posteriormente como gastos y servían para que empresas del sur cordobés, dedicadas a la venta de granos, pudieran evadir impuestos.
La investigación del caso comenzó el pasado 26 de noviembre a raíz de un curioso episodio ocurrido en la sucursal Río Cuarto del Banco Francés, donde una mujer carenciada –Nilda Romero–, que habría sido llevada hasta el lugar por Cardoso, intentó mostrarle a su hijo un cheque por 40.000 pesos que le habían hecho firmar. Con la promesa de recompensarlos con el otorgamiento de sendas pensiones, los indigentes eran utilizados para firmar “papeles en blanco” que en realidad eran permisos de exportación de granos con los que, aparentemente, esas empresas montaban las maniobras de defraudación al fisco, según informaron fuentes judiciales cordobesas.
Cardoso, quien se desempeñó como titular de la Oficina de Saneamiento de Títulos de la Propiedad de la Municipalidad de Río Cuarto, está imputada como supuesta coautora de asociación ilícita fiscal agravada. Sobre ella cayó un embargo de 50.000 pesos. La medida judicial, que incluye el procesamiento de otras tres personas, fue adoptada por el juez federal subrogante Oscar Valentinuzzi. El procesamiento y prisión preventiva involucran asimismo al policía Petitti, acusado bajo el cargo de ser el supuesto coautor de asociación ilícita fiscal, con un embargo por 15.000 pesos.
Valentinuzzi dispuso además el procesamiento de Claudio Fabián Giles, de Hugo Alfredo Aguero –por sus conexiones políticas en el caso– y de Vanesa Romina Moyano, por considerarlos supuestos partícipes necesarios de asociación ilícita fiscal

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AMENAZAN A DIPUTADA POR LA LEY DE RETENCIONES
From: Pedro Poi
To: cbernazza@diputados.gov.ar
Sent: Friday, June 27, 2008 8:57 AM
Subject: RETENCIONES AGRO ------OJO.....
CLAUDIA
Sos muy linda para ser una CIPAYA de estos MONTONEROS.
Te estamos vigilando todos y cada uno de tus pasos.
Es muy linda tu casa para que se incendie.
Queremos a los tuyos, a los que vos mas queres, que lindo son ?????
ES TU OPORTUNIDAD PARA DECIRLE NO A TUS JEFES PODRIDOS DE LOS KIRCHNER,
JUGATE VOS Y TODOS LOS QUE A CONTINUACION ESTAN MARCADOS A FUEGO:
"ESTO ES MAS GRANDE DE LO QUE UDS. PIENSAN"
CANTERO GUTIERREZ, ALBERTO FRENTE PARA LA VICTORIA - PJ CORDOBA
WEST, MARIANO FEDERICO FRENTE PARA LA VICTORIA - PJ BUENOS AIRES
SCIUTTO, RUBEN DARIO FRENTE PARA LA VICTORIA - PJ TIERRA DEL FUEGO
BERNAZZA, CLAUDIA ALICIA FRENTE PARA LA VICTORIA - PJ BUENOS AIRES
BERRAUTE, ANA FRENTE PARA LA VICTORIA - PJ SANTA FE
PAREDES URQUIZA, ALBERTO NICOLAS FRENTE PARA LA VICTORIA - PJ LA RIOJA
SOLANAS, RAUL PATRICIO FRENTE PARA LA VICTORIA - PJ ENTRE RIOS
CARMONA, MARIA ARACELI FRENTE PARA LA VICTORIA - PJ CORRIENTES
GARCIA, IRMA ADRIANA FRENTE PARA LA VICTORIA - PJ LA PAMPA
ILARREGUI, LUIS ALFREDO FRENTE PARA LA VICTORIA - PJ BUENOS AIRES
VIVA EL CAMPO.....MUERAN LOS CIPAYOS

Sobre cacerolazos y paros patronales