lunes, 13 de abril de 2009

El mosquito no vino solo

Transcribimos un fragmento de un artículo de “El argentino”

Detrás del boom sojero...la miseria del dengue

Foto: Veinttitrés

Por Deborah Maniowicz


Hasta hace un mes, Charata brillaba como un diamante y se regocijaba con los beneficios de haber apostado al boom sojero en el momento justo. Gracias al oro verde, de 2004 a esta parte la ciudad abandonó su histórico monocultivo de algodón para sembrar soja. El progreso no tardó en hacerse ver: la ciudad se colmó de hoteles, canchas de golf, boliches, tiendas de electrodomésticos, locales de costosas maquinarias agropecuarias, un casino y hasta alguno que otro cabaret. Las casas de material precario dejaron lugar a lujosas mansiones, incluso en las zonas céntricas.


Pero no todo lo que brilla es oro. Pese al esplendor que impresiona a los visitantes, los habitantes de esta ciudad, Charata, a 300 kilómetros de Resistencia, no cuentan con agua potable, gas natural ni cloacas. Todas esas características, sumadas al rápido proceso de expansión desordenada, transformaron a la localidad chaqueña en el paraíso del mosquito Aedes Aegypti, transmisor del dengue.


Todos los días, los vecinos de Charata recorren las calles esquivando camionetas 4x4 y empresarios chacareros para llegar a un aljibe y buscar agua. En ese lugar se cría y reproduce el mosquito que luego saldrá a la caza. Y mal no le va. Durante el último mes, más de 1.200 personas visitaron de forma semanal la guardia del hospital Enrique V. de Llamas, el único de Charata, con los signos típicos de la enfermedad: fiebre, dolores de cabeza, musculares y erupción en todo el cuerpo.
Según el intendente Miguel Ángel Tejedor, el número de casos podría superar los once mil. En cambio, al cierre de esta edición –martes 7 de abril–, el gobierno de Chaco afirma que en toda la provincia hay 3.500 pacientes afectados, de los cuales el 42 por ciento proviene de Charata.


Con respecto al número de muertes, la cifra también hace agua: se estima que hasta el momento hay entre 4 y 7 víctimas fatales, pero nadie se anima a dar una información oficial. Veintitrés llamó a Sandra Mendoza, ministra de Salud de la provincia, para preguntarle sobre la cifra real y conocer el motivo por el cual en los últimos años no se implementaron políticas concretas para mejorar la calidad sanitaria de sus ciudadanos. Pero la respuesta de la ministra fue: “Sólo (el gobernador Jorge) Capitanich puede hablar”. Sin embargo ninguno de los asesores del gobernador respondió la pregunta, con un argumento igualmente ridículo (que el pedido debía hacerse vía e-mail, pero iba a tardar algunos días en ser contestado).


Puja de cifras aparte, lo cierto es que todos reconocen la necesidad de desarrollar políticas de salud concretas que ayuden a erradicar la enfermedad de una vez por todas.


Mientras los políticos locales miran para un costado, los vecinos de Charata viven una realidad indignante. La clase rica suele juntarse a almorzar en el lujoso Hotel Catange para luego jugar un partido de golf. Cerca de allí, medio centenar de familias en la extrema pobreza viven en un basural, muelen vidrios para vender y se alimentan de las sobras que encuentran. “A diecisiete cuadras del hospital se encuentra un gran basural al que asisten cientos de chicos para poder subsistir. Allí se mezclan moscas, roedores y humanos, futuros potenciales a padecer el dengue de manera letal: si bien cualquiera es susceptible de contagiarse, en las personas mal alimentadas la enfermedad puede tener un desarrollo distinto”, explicó el director del hospital, Rubén Hemadi.


“Más de la mitad de la población vive en la pobreza, y cerca del 17 por ciento se encuentra en la indigencia –dijo Rolando Núñez, titular de la organización humanitaria Centro Nelson Mandela–. La persona más rica de Charata gana 32 veces más que el más pobre, mientras que, a nivel nacional, el índice de desigualdad desciende a 28 veces.”  (…)

 

De yapa resulta que se confirmó esto:

Confirman toxicidad del químico usado en la soja

El fertilizante utilizado en las plantaciones de soja es altamente dañino para la salud. El fertilizante utilizado en las plantaciones de soja es altamente dañino para la salud.

Una investigación del Laboratorio de Embriología Molecular del Conicet-UBA, perteneciente a la Facultad de Medicina, acaba de confirmar que el glifosato, el químico fundamental utilizado en la industria sojera, es altamente tóxico y provoca efectos devastadores en embriones.
Según un matutino, es la primera vez que una investigación científica de laboratorio corrobora lo que las comunidades indígenas y los movimientos campesinos denuncian desde hace una década.
El estudio, realizado con dosis hasta 1500 veces inferiores a las utilizadas en las fumigaciones sojeras, comprobó trastornos intestinales y cardíacos, malformaciones y alteraciones neuronales.
Concentraciones ínfimas de glifosato, respecto de las usadas en agricultura, son capaces de producir efectos negativos en la morfología del embrión, sugiriendo la posibilidad de que se estén interfiriendo mecanismos normales del desarrollo embrionario”, subraya el trabajo, que también hace hincapié en la urgente necesidad de limitar el uso del agrotóxico e investigar sus consecuencias en el largo plazo.
El herbicida más utilizado a base de glifosato se comercializa bajo el nombre de Roundup, de la compañía Monsanto, líder mundial de los agronegocios.

 

Nos preguntamos porque estas noticias no son tapa ni de Clarín ni de son nota de TN

quetepasachico

1 comentario:

QUELOQUE? dijo...

Me quede muy impresionado con tu articulo. Es bastante completo. Tal vez lo unico que te falta explicar un poco mejor es la gran degradacion social y ambiental que produjo el monocultivo de la soja causado principalmente por los productores cordobeses que son muchos en Charata. La degradacion social causada por la apropiacion de tierra en "menera legal" por la compra de los titulos de campos con la colaboracion de la justicia y la policia. La concentracion de habitantes que vivian del, y en el monte alrededor de la ciudad viviendo una pobreza aun mas indigna que la que vivian. Muy bueno tu articulo. Felicitaciones.